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Talk the Talk

Tuesday, November 18, 2008

On most Saturday mornings my wife and I attend services at a Seventh-day Adventist church near our home. We particularly enjoy the discussion group we belong to that focuses our attention on the way religion and spirituality impacts our lives, our communities, and our world.

Several times over the last few months our discussion has been led by a guest lecturer-a Jewish scholar who is particularly gifted in helping non-scholars (like me) understand some of the rich depths of the scriptures. Over the last few weeks his topic has been "Modern Readings of Women of the Bible." It’s been a provocative and fascinating study, and a new perspective for me.

It is always exciting to be a part of a discussion that opens up ideas, considers relevant information, and values new perspectives. While that is certainly true about conversations about faith, I believe it to be true about other topics as well.

Some conversations that we have with one another are meant to be routine, ordinary, and predictable. (Generally speaking, I’m not really looking for innovative conversation about the weather, for instance.) In those conversations there’s a certain comfort in knowing that we share common perspectives with those around us. There’s something anchoring in knowing that the things you value and cherish are also valued and cherished by your companions. But it is tragic if those are the only conversations we ever have.

The good news is that we can learn new things from one another every day. We can seek out information that goes beyond what we already know, we can intentionally listen to voices that are diverse, we can cultivate relationships with people who challenge our conventions or our traditional ways of thinking.

Healthcare is a challenging and rapidly changing field. Surely one of our most important assets is a robust approach to information and data in all sectors. Our effectiveness is shaped by how intentionally we approach every relevant discussion. The resulting dialogue is the birthplace of innovation. And it’s an exciting discussion to be a part of, too.


Pon vida a tus palabras


La mayoría de los sábados de mañana mi esposa y yo vamos al culto de una Iglesia Adventista del Séptimo día cerca de casa. Nos gustan las discusiones del grupo al que pertenecemos que enfocan nuestra atención a la manera como la religión y la espiritualidad afectan nuestras vidas, nuestras comunidades y nuestro mundo

Durante los últimos meses las discusiones han sigo dirigidas en varias ocasiones por un invitado especial --un erudito judío que tiene el don de ayudar a personas no eruditas (como yo) a comprender algunos de los profundos tesoros de las Escrituras. Durante estas semanas ha estado guiando a nuestro grupo a través de un estudio que él ha llamado "Lecturas modernas de mujeres de la Biblia". Ha sido un estudio provocador y fascinante que me ha proveído una perspectiva diferente.

Siempre es emocionante ser parte de una discusión que aporta ideas nuevas, considera información relevante y valúa perspectivas nuevas. Al mismo tiempo que eso es cierto de nuestras conversaciones acerca de nuestra fe, creo que también se aplica a otros temas.

Algunas de las conversaciones que tenemos con los demás son rutinarias, ordinarias y predecibles. (Por lo general no espero nada innovador en las conversaciones acerca del tiempo, por ejemplo.) En esas conversaciones hay algo reconfortante en el conocimiento de que compartimos perspectivas comunes. Hay algo que nos vincula al saber que lo que valoramos y queremos también es valorado y apreciado por quienes nos rodean. Pero es trágico si ese es el único tipo de conversaciones que llegamos a tener.

Lo bueno es que aprendemos algo nuevo de los demás todos los días. Podemos buscar información que va más allá de lo que sabemos, podemos escuchar atentamente a voces diversas, podemos cultivar relaciones con personas que desafían nuestras convenciones o nuestra manera tradicional de pensar.

El campo de la atención médica está lleno de cambios y desafíos constantes. Ciertamente uno de nuestros recursos más importantes es el acceso constante a información en todos los sectores. Nuestra labor es dramáticamente impactada por lo bien que escuchamos y aprendemos de los diversos puntos de vista. Nuestra efectividad es moldeada por la intencionalidad con que enfocamos cada discusión de relevancia. El diálogo que resulta es la cuna de la innovación. También es emocionante ser parte de esa discusión.




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